Del ruido al silencio: 3 pasos para escuchar tu voz interior en voz alta y sin miedo.

Vivimos rodeados de ruido. Y no me refiero solo al ruido de la calle, a las notificaciones o a la música de fondo.
Hablo de un ruido mucho más natural como peligroso: El de las opiniones ajenas (que nos llevan silenciosamente a compararnos), a las expectativas, los “deberías” que se van acumulando dentro de nosotros hasta que nuestro pensamiento y voz se disminuye al punto de desaparecer sin que lo notes.
Ese ruido es sutil. No grita, pero si presiona.
Te hace sentir cansada y con tu estado de ánimo que no es el que te hace sentir feliz ni a ti ni a los que tienes cerca.
Para el silencio interior no hay que estar en un monasterio, ni tampoco requiere estar meditando durante horas lejos del mundo. Puedes hacer aquí en la cotidianidad.
Es más sencillo y real: Separar un espacio en tu día para oír lo que hay dentro de ti que se siente como atorado, sacarlo, oírlo, darle la vuelta y ver que mensaje te trae.
Quiero compartirte 3 simples pasos para empezar: Te aseguro que si los prácticas por 21 días de manera seguida vas a notar un cambio en ti.

  1. Hazte una pregunta incómoda.
    No busques fórmulas bonitas, pregúntate lo que te incomoda, lo que te da incluso miedo oír la respuesta: “¿Esto que vivo es lo que quiero, o lo que otros esperan de mí?”
    La incomodidad abre espacio a la verdad.
  2. Dale espacio a tu respuesta.
    Cuando respondas, no la calles con un “pero o un es que…”. Escucha lo que salga aunque no, aunque incomode, aunque sea un susurro. Es tu voz.
    Escríbela en un cuaderno o atrévete a decirla en voz alta. Es más puedes poner tu mano en tu corazón para que seas muy honesta en responder.
  3. Actúa en pequeño.
    El silencio interior se convierte en fuerza cuando das un paso,en coherencia con lo que escuchaste. Para esto a veces necesitas la ayuda de una guía, mentora o coach para que te sostenga en medio de la incomodidad.
    No necesitas cambiar toda tu vida de golpe, basta con el paso uno: Decir no a algo que no quieres, o incluso regalarte cinco minutos de pausa.
    Y cuando lo haces, la voz interior se va afinando. Y es así como los grandes cambios deseados empiezan a llegar como oportunidades.
    Cuida los espacios físicos: Que estén limpios externamente y con espacios. No amontones objetos.
    ¿Quieres escucharte en voz alta?
    Si quieres recorrer una vida con certeza empieza por hacer espacios diarios, hasta que se hagan un hábito y así tu voz interior se afina, agarra forma para encontrarte con el Amor más grande que te señala el camino a seguir para tu vida con seguridad: Dios.

Con cariño,
María Te