Relaciones reales: Reflexiones para parejas, desde la mirada de un amor sólido y maduro.

Cuando pensamos en el amor, muchas veces imaginamos romance, mariposas o momentos perfectos. Nos hemos visto influenciados en gran medida por lo que se vende en la pantalla como un amor bonito. Y claro, ya en la práctica sabes que eso es humo que se va.

Indudablemente vamos a tener una relación de pareja según la escuela de amor que recibimos de nuestros padres y educadores.
Y eso puede tener varias vertientes de cómo te vas sintiendo y sobre todo lo que vas eligiendo para ti.

La realidad es que el amor verdadero se construye día a día, con intención, respeto y detalles de cariño. No se trata de evitar conflictos, sino de crecer juntos y más cuando aparecen los desafíos.

Desde la mirada del coaching quiero darte unas pautas para que puedas hacer una evaluación personal y reconocer qué aspecto conviene mejorar.

  • Responde desde el corazón.
  • Pregunta cómo se siente tu pareja.
  • Suelta la necesidad de querer tener la razón y hazte responsable de lo que te corresponde siendo completamente honesta.
  • Reconoce cuál es tu emoción predominante.
  • Salte de conversaciones respecto de lo que el otro debería o no debería hacer, decir o pensar.
  • Deja de justificarte y asume lo que te corresponde.

Tu pareja es tu espejo y te trae información valiosa que lleva a transformarte desde el amor.

Solo es posible entenderlo cuando te abres a la posibilidad de amarte a ti de la manera más ordenada y responsable para así salir a amar al otro.
Y este tipo de amor no se conjuga con el amor ególatra sino con un amor natural, liviano y lejos de la exigencia.

  1. Comunicación honesta: Hablar por hablar no basta. Una relación consciente requiere expresar lo que sientes y piensas con claridad, respeto y delicadeza. Escuchar de verdad a tu pareja, con atención y sin interrumpir, fortalece la conexión y genera confianza.
  2. Crecer juntos: Una pareja consciente sabe que la relación es un espacio de crecimiento mutuo. Implica trabajar en uno mismo, reflexionar sobre patrones, memorias, emociones y animar al otro a hacer lo mismo, sin presiones ni expectativas irreales.
  3. Disfrutar lo cotidiano: El amor se construye en los pequeños gestos: Un mensaje inesperado, un abrazo al final del día, un café compartido sin prisa. La constancia en lo simple es la base de relaciones sólidas y auténticas.
  4. Humor y complicidad
    Reír juntos, bromear, mirar la vida con ligereza. La complicidad fortalece la conexión emocional y ayuda a superar dificultades con amor y paciencia.

Crear un vínculo duradero no significa perfección, sino saber estar, honestidad y compromiso mutuo. Cuando ambos se dedican a crecer juntos, el amor deja de depender de emociones pasajeras y se convierte en una fuerza estable que acompaña cada etapa de la vida.

Si quieres profundizar en estas herramientas y aprender estrategias prácticas para construir una relación consciente, te invito a conectarte conmigo en mis espacios digitales, sesiones y talleres.

Desde ahí exploramos cómo fortalecer vínculos, vivir en armonía y disfrutar de un amor sólido y maduro.

Con cariño,
María Te